En una entrevista para El País, de España, el especialista reflexiona sobre la privacidad en la web. Lo extractamos.
Pregunta: ¿Tenemos derecho a borrar nuestro pasado?
Respuesta: Depende. Hay contenido que sí y contenido que no, pero sí considero que hay una norma básica. Si algo se comparte, ya sea una foto, un enlace o una recomendación, con que una sola persona interactúe con ello, se debe dejar. Antes de compartir algo se debe hacer una reflexión previa. La comisión europea habla del derecho al olvido, un concepto que no me parece mal, pero tiene mucho que pulir. Si se siguiera al pie de la letra tendríamos que cerrar Flickr y Twitter al momento y tendría un efecto devastador en el periodismo online.
P. ¿Los jóvenes tienen esto claro?
R. Quizá más que nosotros. Lo que tenemos que hacer es educar a los estudiantes en el nuevo entorno, que sepan que todo lo que publican va más rápido y más lejos. Tienen que ser cuidadosos con lo que publican para que no les perjudique profesionalmente.
P. Pero, ¿de quién son los datos que se comparten en Internet?
R. Es difícil de definir. La autoría es de quien lo envía, pero lo almacenan servicios a los que hemos dado cierto margen de confianza.
P. ¿Dónde está la frontera entre datos públicos y privados?
R. En el acceso. En si es necesario dar un permiso explícito, como una contraseña, o no para consultar algo. También es cierto que hay algunas zonas de fricción todavía por resolver, como el caso de Google Street View en Alemania, o los problemas que tuvo en este mismo país la opción de priorizar el correo de Gmail. Los ciudadanos consideraban que si el correo sabía qué contenido era más interesante es porque lo habían leído previamente. Un caso parecido sucede con las recomendaciones de Amazon. Están en un limbo porque, aunque es evidente que cada vez me recomienda con más acierto y sabe qué deseo, también invita a preguntarse cuánto sabe de mí. Con respecto a los gobiernos, considero que deben ser abiertos por definición y cerrados solo por necesidad.
Como la entrevista es bien larga y no tiene desperdicio, seguimos con ella en el próximo número.
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