Parece difícil advertir un factor común entre la furia de los manifestantes árabes, el desaliento de lo indignados de España, de los ocupas de Wall Street y de los (aún tibios) cacerolazos de Buenos Aires.
Una primera aproximación, en el camino de las coincidencias, sería la existencia de sociedades donde el abuso de los gobernantes, a veces su indiferencia o descuido, hartan al común.
Y hoy, cuando ese común de los mortales es usuario de la web, el descontento se canaliza en un twitter, en el muro de Facebook, en la red que sea. En inglés, castellano y farsi.
Y al canalizarlo, se mimetiza en la característica principal de la web: se comparte. El “mal de muchos”, puede ser el consuelo de los tontos, pero, ciertamente, es la pesadilla de los poderosos.
Las revoluciones se propagaron por medio del telégrafo desde en 1848 en adelante, del ferrocarril en 1917-18. Hoy lo hacen vía el ordenador, o más frecuentemente, por el celular.
No sorprenden, entonces, lo denodados esfuerzos de los gobernantes por interferir en la web, limitarla, cercenarla.
De eso tratan algunos de nuestros temas en este número.
Vamos a los posts de esta semana:
El Traductor de abogados: si peticiona, hágalo bien.
El Rincón de las aplicaciones: poner orden en la web.
Un informe desalentador: gobiernos del mundo, uníos!
Cybercrime: un paso adelante, y mejorando.
Hasta la próxima semana,
Stay tuned.
Martin Francisco Elizalde
melizalde@ijprofesional.com
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