Se me ocurre que un cliente hará mil preguntas. Pero sé que hará dos: a) Lo ganamos? y b) cuánto me cuesta ganarlo? Contestar la primera depende de muchas circunstancias que se nos pueden escapar a lo largo del camino- y buen aparte de intuición. La segunda, de su autoestima, en definitiva.
Me quedo con la primera, para la otra está la terapia: existe software que comprime los factores en volúmenes gigantes de información, que inciden de manera parecida en casos análogos. Da allí a predecir el comportamiento de los tribunales, hay un paso.
Ud., si es algo tecnófobo, puede descartar este comentario y seguir buscando jurisprudencia como lo hace. El detalle que es francamente innovador, es que algoritmos diseñados para la tarea le darán un resultado acorde con todos (esto significa con cada uno) de los hechos y el derecho involucrado.
En otra perspectiva, un tribunal extranjero decidió que los tweets no deberían ser resguardados en su privacidad como lo es la correspondencia privada. Más allá la jurisdicción, el tema importa de la misma manera en nuestro país- donde los documentos electrónicos son presentados en juicio.
El fin de la correspondencia privada? Francamente no lo sé. Pero es el principio de una nueva era, con nuevos paradigmas legales. Eso es lo bueno.
Vamos a los posts:
Otra vez los menores, otra vez la web: no baje la guardia, proteger es parte de nuestra obligación.
El Traductor de abogados: privacidad vs. publicidad.
El Rincón de las aplicaciones: espejito, espejito, quién ganará el juicio?
Crisis de estafas en la web: nuevos problemas, viejos trucos.
Hasta la semana próxima, stay tuned.
Martin Francisco Elizalde
melizalde@ijprofesional.com
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