La generación de contenidos está a la vuelta de la esquina, sin importar si su estudio jurídico comparte la manzana con Canal 7, La Nación o la CNN.
Por su escritorio, por su casilla de correo electrónico, por su línea telefónica pasa muchísima información pasible de ser procesada, acondicionada y relanzada al mercado con miras a posicionar a su firma en tal o cual rama del derecho.
Todos los días, al abrir cualquier periódico se encuentran notas y noticias con trasfondos legales, que encierran contingencias para empresas e individuos que su estudio puede capitalizar.
Sabiendo esto, son muchas las firmas que recurren a vías tradicionales de comunicación para darse a conocer como especialistas en una problemática determinada o rama del conocimiento jurídico.
Apariciones en medios masivos de comunicación, actualización de sitios web de acuerdo a la coyuntura, distribución de publicaciones y envío de boletines digitales son formas ya consideradas tradicionales al momento de comunicar.
Existe, sin embargo, otro universo prácticamente inagotable (e inexplorado) de vías por las cuales un abogado o grupo de ellos están comenzando a posicionarse.
Tecnológicamente, la generación de contenidos en el mundo virtual puede incluir desde alertas para teléfonos móviles pasando por producciones multimedia y podcast, como pueden verse en YouTube o encontrarse en iTunes cada vez con mayor frecuencia.
Dicho esto, vale recordar que aunque en los tiempos que corren muchos creen que la forma es esencial, la calidad de fondo (contenido) sigue siendo crucial.
¿Qué mensajes debería, entonces, difundir un estudio jurídico a través de sus medios de comunicación?
En primer lugar y sin espacio para dudas, uno que no contenga ningún error.
Partiendo de esta base, el mensaje será no el que la firma considere valioso para su práctica profesional, sino aquél que los clientes o potenciales clientes puedan considerar de utilidad.
En la forma estará el atractivo que esa información produzca y el éxito de la invitación a que sea consumida. Pero en el fondo estará el verdadero valor que será, de manera directa, enfrentar al potencial cliente ante una situación problemática y, de manera indirecta, demostrar que la suya es una firma que está en condiciones de resolver el problema.
|